06 noviembre 2010

Clarice Lispector

Escribir es una maldición que salva. Es una maldición porque obliga y arrastra, como un vicio penoso del cual es imposible librarse. Y es una salvación porque salva el día que se vive y que nunca se entiende a menos que se escriba.

2 comentarios:

RosaMaría dijo...

Inteligente y profunda reflexión.

Clarice Baricco dijo...

¡Mi Clarice!